Nuevos actores en la industria coinciden en que es un sector atractivo, pero muy complejo.
AEIM —Asociación Española del Comercio e Industria de la Madera— organizó, como acto previo a su Asamblea General de 2026 celebrada el pasado 5 de marzo en Madrid, una charla-coloquio para reflexionar sobre el momento que vive el sector de la madera en España y sobre el creciente interés que está despertando entre nuevos actores e inversores.
En el debate participaron Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de AGEFEM y de Lignum Tech; Emilio Magnasco, director general de Amaren Industrial —grupo inversor en Grupo Gámiz—; y Sebastián Barajas, director general de Treehood. La conversación fue moderada por Laura Alberch, vicepresidenta de AEIM.
Los ponentes coincidieron en una idea central: el sector de la madera atraviesa una etapa de transformación profunda, impulsada por la transición ecológica, la descarbonización de la economía y el desarrollo de la construcción industrializada. En este nuevo contexto, la madera ha dejado de percibirse únicamente como un material tradicional para convertirse en un elemento estratégico dentro de la edificación moderna.
Tiempos de cambio
La madera está ganando protagonismo en el debate sobre la construcción sostenible. Su capacidad para almacenar carbono, su ligereza estructural y su adaptación a los procesos de industrialización están haciendo que cada vez más promotores, arquitectos e inversores se interesen por este material.
En este sentido, los participantes señalaron que la construcción industrializada representa uno de los grandes motores de transformación del sector en los próximos años. Según destacó Juan Antonio Gómez-Pintado, la necesidad de aumentar la oferta de vivienda y mejorar la eficiencia del proceso constructivo abre nuevas oportunidades para el uso de la madera.
“La legislatura que viene será la de la vivienda industrializada… si cambiamos de mentalidad”, afirmó.
Este cambio de paradigma está impulsando también nuevas formas de colaboración entre empresas del sector forestal, la industria transformadora y el mundo de la construcción.
Desafíos del sector
Entre los principales desafíos señalados por los ponentes figura la desconexión existente entre el potencial del monte y la demanda de la industria de segunda transformación. España dispone de recursos forestales en crecimiento, pero el acceso a la materia prima sigue siendo complejo en muchos casos debido a la fragmentación de la propiedad, la burocracia administrativa o la falta de planificación forestal.
Además, el sector de la primera transformación se encuentra muy atomizado y con un nivel de tecnificación desigual. Según explicó Emilio Magnasco, existe un mercado de aproximadamente 700 millones de euros repartido entre cerca de 400 aserraderos, muchos de ellos pequeñas estructuras familiares centradas en productos de bajo valor añadido.
A esta situación se suma el problema del relevo generacional. Una parte importante de los propietarios actuales se acerca a la jubilación, lo que previsiblemente dará lugar en los próximos años a un proceso de concentración empresarial dentro del sector.

Ponentes de la charla coloquio con la moderadora y presidenta de AEIM
Nuevas inversiones y actores
A pesar de estas dificultades estructurales, el sector de la madera está despertando un creciente interés entre nuevos inversores y actores industriales. La transición hacia una economía baja en carbono, el desarrollo de la bioeconomía y el crecimiento de la construcción industrializada generan expectativas positivas a medio y largo plazo.
No obstante, los expertos recordaron que se trata de una actividad compleja desde el punto de vista operativo y financiero. La volatilidad de los mercados internacionales, la estacionalidad del recurso forestal o la dificultad para atraer talento cualificado —especialmente en zonas rurales— son algunos de los factores que condicionan el desarrollo empresarial.
Como señaló Emilio Magnasco: “El sector es tan apasionante como complejo. Explicarle a un fondo que este no es un negocio lineal es muy difícil”.
Obstáculos regulatorios y culturales.
Los participantes señalaron también que el crecimiento del sector está condicionado por determinadas percepciones sociales y por el marco regulatorio vigente.
Persisten todavía algunos mitos sobre la seguridad de la madera frente al fuego o sobre su durabilidad, a pesar de los avances técnicos de los últimos años. Además, en muchos casos existe un conocimiento limitado sobre el uso de madera estructural entre los prescriptores del sector de la construcción.
Como señaló Emilio Magnasco, todavía hay quien asocia la madera con un material antiguo o problemático, cuando en realidad la gestión forestal sostenible constituye una herramienta fundamental para la protección del monte y la prevención de incendios.

Vista parcial de los asistentes,
Futuro esperanzador
A pesar de los retos existentes, el mensaje final de los participantes fue claramente positivo. La digitalización, la mecanización de los procesos y la incorporación de nuevas tecnologías —como el escaneo digital de la madera o la inteligencia artificial aplicada al despiece— permitirán mejorar la eficiencia, aumentar el valor añadido y responder a las exigencias de la construcción industrializada.
Además, los ponentes coincidieron en que el futuro no pasa por sustituir completamente otros materiales, sino por desarrollar soluciones híbridas que combinen madera, hormigón y acero, aprovechando las ventajas de cada uno.
En definitiva, el sector de la madera en España cuenta con un futuro prometedor, aunque su desarrollo dependerá de avanzar en modernización, innovación y colaboración entre todos los eslabones de la cadena de valor.
Como concluyó Sebastián Barajas: “La tendencia es clara: hay viento de cola para nuestro sector”.
AEIM agradece la colaboración de las siguientes empresas y organizaciones.


