La debilidad de la demanda en China está teniendo un gran impacto.

La combinación de la desaceleración de los pedidos de China y el mal tiempo ha hecho que los aserraderos hayan recortado la producción y reducido la plantilla.

El recorte de la producción significa una menor entrada de troncos y esto ha afectado a las operaciones de los madereros independientes, ya que los precios son más bajos.

La ralentización de las exportaciones al mercado chino se ha se ha hecho muy notable, y así las compras de algunas especies específicas para China se han detenido por completo. Por ejemplo, el beli, una especie de madera que antes tenía una gran demanda, ahora está en desuso, al igual que el okan, el  padouk e incluso el okoume.

La única especie que China está comprando por el momento es ovangkol (amazakoue en Camerún y Costa de Marfil).

Los productores esperan una reactivación de la demanda de China tras  las celebraciones del Año Nuevo en febrero. Puede haber alguna esperanza, ya que el gobierno chino ha actuado recientemente para
apoyar al sector inmobiliario.

La demanda en otros mercados se mantiene estable y hay noticias de una mejora de los precios del iroko en Oriente Medio.

Sin embargo, la demanda de tali ha disminuido y se dice que esto se debe a que las existencias en Vietnam son más elevadas de lo habitual.

A pesar de la escasa demanda de okoume para el mercado chino los pedidos siguen fluyendo desde los compradores de Filipinas, donde también hay interés por la dabema.

 

(Fuente: ITTO. MIS. 1 al 15 de noviembre, 2022)